STAFF | NTRZACATECAS.COM
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Vivir la experiencia, no es cosa sencilla, habrá que entrar con una actitud, del que no espera encontrar nada conocido en su memoria. Ni un “objeto” que usted espere reconocer. Esto definitivamente puede ser apabullante. Porque vivir la experiencia de entrar en la obra de Manuel, es entrar con la mirada desinfectada del miedo a perderse en lo no conocido, con el riesgo de convertir sus obras en espacios para la fuga mental y querer quedarse ahí, siempre que tenga a la mano el boleto de la contemplación, al grado de conmoverse por un círculo, cuadrado y triangulo, señaléticas en su camino estético, en sus múltiples caminos, porque Manuel nos enseña que pueden combinarse infinitamente y al recorrerlos todos, lograr llegar a conocer a un hombre por su cultura y su tiempo. Manuel se convierte en el MAESTRO que nos enseña tomándonos de la mano, entre sonrisas con un lenguaje fresco y chabacano, invitándonos a colocarnos un monóculo para nuestro ojo de niño y ver así claramente entre óxidos y máquinas todo un mundo, siempre nuevo y vivo, a través de la abstracción.

Susana Salinas / Artista visual

De Felguérez, agradezco la reinvención de la geometría, desde su mirada infantil de niño scout, que siempre estuvo buscando, con el placer del que busca por el placer de hacerlo y con la inocencia de encontrar, sin saberlo, lo que antes, y desde siempre, muchos habían visto y jamás se dieron cuenta. De Felguérez se queda para siempre una nueva realidad inventada -como toda realidad posible-, una ficción funcional, una perfecta autonomía estética de figuras básicas y colores que parece, fueron extraídos de la tierra misma de cualquier valle o mina zacatecana y que ahora, deberían nombrarse, como color Felguérez.

Roberto Galaviz / Poeta

Ampliamente reconocida su trayectoria como pintor y escultor,  pionero del arte abstracto en México, las primeras formas de arte digital con La Máquina Estética, o las quizá menos conocidas incursiones en el performance, con su participación en happenings y “efímeros”. Ahora que con pesar lamentamos su partida, que queda como legado a las generaciones presentes y venideras su obra, pero sobre todo su curiosidad incansable, la disciplina de sus investigaciones y su espíritu de experimentación, la afabilidad de su trato y su pasión por la creación.

Alba Citlalli Córdova Rojas / Gestora cultural

En ese barrio del histórico centro zacatecano se han visto miles de historias; los extraños sonidos de la noche que emanaron del lugar que fue seminario, cuartel, vecindario y penitenciaría, están en los relatos.

Se hablaba mucho de las leyendas y cosas extrañas que ocurrieron en lo que hoy es el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez. Quién imaginaría que hace 19 años abriría sus puertas un espacio dedicado al arte, gracias a un hijo pródigo de Zacatecas.

Ahora los sonidos son otros. Son las imperceptibles cacofonías de la confabulación del espíritu humano y su manifestación artística.

Son los sonidos provocados por Manuel, el de Valparaíso que, al unísono con Felguérez, el artista, han creado un icónico lugar de encuentro. Un espacio donde el espíritu se regocija. Un territorio que nos enseña a romper, pero permanecer firmes. Sí, justo como la obra del que se fue…

Alfonso Carlos Del Real López / Politólogo

Se cuenta que el niño Manuel Felguérez sentía una enorme fascinación por los insectos. Algo de esa afición quedó en su arte, en sus creaciones que resumen fuerza, a la vez que fragilidad; que muestran estructura y rigidez, y a la vez son leves y fluidas. Para mí, una de sus piezas más fascinantes es la escultura “Crisálida”, un insecto gigante elaborado con el esqueleto de un Volswagen Sedán, un bicho motorizado, tosco y simpático, se transforma en un cacharro sideral flamante. Esta metamorfosis sólo pudo ser engendrada por la imaginación de Felguerez, un niño octogenario, eterno.

Jael Alvarado/ Periodista y artista

Un obra que en su conjunto sobrepasa el ámbito de cualquier  Definición: “Proposición que expone con claridad y exactitud los caracteres genéricos y diferenciales de algo material o inmaterial”, porque es imposible de aprisionar en palabras, como el espíritu humano. La poesía es un intento de eso, a veces sublime y otras ocioso. Por eso creo que toda la creación de Manuel Felguérez se parece a una construcción poética: una presencia necesariamente material, a veces monumentalmente material, otras mínima, pero preñada siempre de significados infinitos, provocadora de emociones tan innumerables como aquellos que la contemplan. Perdurable, en evolución y cambio constante, pero tercamente siempre fiel a sí misma. Sumergirse en ella es como entrar al río aquel de Heráclito.

Guillermo Chiu de la O / Editor


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