Óscar Novella Macías
Óscar Novella Macías

Del tratado no me acuerdo

 

 

“El mercado puede permanecer irracional

más tiempo del que usted puede permanecer solvente”

John Maynard Keynes

 

La crisis sanitaria y global de COVID-19 nos ha mostrado lo enormemente interconectados que están todos los países, justo por ello creo que el gran reto de las izquierdas contemporáneas es conseguir políticas y programas sociales al tiempo que se integran a una, cada vez más, omnipresente economía de mercado. Y precisamente por esta razón, la firma del T-MEC es un hito político y económico para Norteamérica. El acuerdo anterior (TLCAN) surgió de las más voraces fraguas del neoliberalismo, promoviendo así una especie de poscolonialismo tecnócrata. Hay que entender de dónde venimos para poder comprender la importancia del T-MEC con respecto al TLCAN. Más ahora, que su puesta en marcha llega en el momento de implementar las estrategias de contención de la crisis sanitaria-económica derivada de la pandemia.

Nuestra historia comienza a finales de los años 80s, el mundo está finalizando la Guerra Fría, Estados Unidos emerge como la máxima y única potencia mundial, y México está comenzando a abrirse al comercio internacional con políticas tecnócratas y neoliberales de la mano del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

En 1988 había una fuerte transformación en el mundo, con Gorvachov en la Unión Soviética, Margaret Tatcher en Reino Unido y el republicano Ronald Regan en Estados Unidos. Todos ellos marcaron una clara inclinación hacia la política de derecha en un mundo que en ese entonces abogaba por la liberación de mercados y la globalización. Justo lo contrario de lo que la derecha mundial de 2020 quiere, irónicamente.

A inicios de 1990 se inició la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Estados Unidos y Canadá, fue firmado por el presidente de Estados Unidos George H.W. Bush, el primer ministro canadiense Brian Mulroney y por el presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, el tratado entró en vigor el 1 de enero de 1994.

Con esto México se abría a la economía de buena parte del continente y además quedaba prácticamente adherida al mercado de los Estados Unidos al ser el Tratado de Libre Comercio de América del Norte el tratado con mayores concesiones comerciales de para ambos lados.

Como medida para la adaptación de la economía mexicana se removieron 3 ceros a la moneda con la creación del nuevo peso, también Salinas retiró el control gubernamental y volvió de particulares muchísimas paraestales.  Los bancos fueron privatizados de manera bastante descuidada, esto generó en 1994 una enorme crisis económica.

Por su parte Estados Unidos y Canadá centraban su atención en convertirse en una economía de mercado, basando su crecimiento en la alta tecnología, el consumo y la compra venta de bienes y servicios para dejar la fabricación de productos a países de tercer mundo

Pero las cosas no fueron muy bien desde el principio, la entrada de alimentos transgénicos desde los Estados Unidos rompió con los precios de los alimentos de muchos productos del campo mexicano, además la falta de protección del gobierno a ese sector provocó un abandono masivo de las tierras y el aumento de la migración, se incrementó también el comercio informal y la concentración de gente en los centros urbanos.

Así que con los años en vez de crearse más empleo en el México lo que se hizo fue concentrarlo en la industria y quitarlo del campo, lo que al final no ha causado beneficios a todos los sectores de la población.

Empresas extranjeras llegaron a México, esto a la larga no quitó trabajos a ningún país, pero sí hizo que la mano de obra en todo el mundo bajara de precio. Por otro lado, el marco legal del Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha hecho que México sea un gran lugar para importar mercancías de todo el mundo, no para consumirlas aquí sino para venderlas a EEUU.

Viéndolo de manera simple México funciona como una gran bodega que tiene paso libre hacia Norte América. Y esto no es tan bueno, el gobierno de México no puede cobrar mucho dinero por las importaciones del mundo y a causa del Tratado de Libre Comercio de América.

Con la llegada de industrias extranjeras a México se abandonó el apoyo del gobierno a la industria interna, además se generó una economía dependiente del exterior en muchos frentes entre los cuales hay dos un tanto absurdos, uno es la dependencia alimenticia y la dependencia energética de gasolinas gracias a la histórica ineficacia y corrupción de PEMEX, además de la importación cada vez mayor de combustibles refinados de EEUU.

El abandono del TLCAN por el T-MEC es la respuesta a un mundo que ha cambiado mucho en los últimos 25 años: el comercio electrónico, el ambientalismo, las telecomunicaciones y las fuentes de energía son temas que no estaban TLCAN. Estamos entrando a la cuarta revolución industrial, una época donde la automatización, los robots y la inteligencia artificial están allí para integrarse a las labores humanas, lo que cambia el tablero como lo conocemos, y las izquierdas del mundo deben estar preparadas para el nuevo panorama que se avecina, continuara…


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